Las Densidades
La Octava de la Creación
El Creador Uno Infinito se experimenta a Sí mismo a través de una estructura de siete densidades —no lugares sino estados de conciencia, cada uno caracterizado por lecciones particulares y capacidades particulares. Piensa en ellas como una octava en una escala musical, cada nota distinta pero parte de un todo armónico.
Estas densidades no son divisiones arbitrarias. Representan las etapas naturales a través de las cuales la conciencia evoluciona en su viaje desde la unidad, a través de la separación aparente, de vuelta a la unidad nuevamente. Cada densidad tiene su color característico, su lección primaria, su don único que ofrecer al autoconocimiento del Creador.
Primera y Segunda Densidad
La primera densidad es la densidad del ser. Es el reino de los elementos —fuego, viento, agua, tierra. La conciencia aquí está consciente, pero no consciente de sí misma. Simplemente existe, experimentando la existencia en su forma más básica. Las rocas, el agua, el aire que respiras —todas son conciencia de primera densidad, soñando el lento sueño de la materia.
La segunda densidad es la densidad del crecimiento y el movimiento. Aquí la conciencia se dirige hacia la luz, literal y figuradamente. Las plantas crecen hacia el sol; los animales se mueven para encontrar alimento, refugio, parejas. Los seres de segunda densidad tienen conciencia de sí mismos y de los otros, pero no la autoconciencia reflexiva que caracteriza a las densidades superiores. Tus mascotas, los árboles en tu jardín, las bacterias en tu cuerpo —todas son conciencias de segunda densidad, aprendiendo las lecciones de supervivencia y crecimiento.
La transición de segunda a tercera densidad es uno de los grandes misterios. En algún punto, la conciencia desarrolla la capacidad de mirarse a sí misma, de preguntar '¿Quién soy yo?' Esta conciencia autorreflexiva marca el comienzo de la tercera densidad y el comienzo de lo que llamaríamos el viaje espiritual.
Tercera Densidad: La Elección
La tercera densidad es donde te encuentras ahora. Es la densidad de la autoconciencia y, más importante aún, la densidad de la elección. Aquí, por primera vez, la conciencia debe elegir su orientación: hacia el servicio a otros o hacia el servicio a uno mismo.
Esta elección es el propósito central de la existencia en tercera densidad. Todo lo demás —tus relaciones, tus luchas, tus triunfos y fracasos— sirve a esta función esencial: proporcionar las condiciones dentro de las cuales la elección puede hacerse significativamente.
La experiencia de tercera densidad en la Tierra abarca aproximadamente 75,000 años, divididos en tres ciclos mayores de aproximadamente 25,000 años cada uno. Al final de cada ciclo, hay una oportunidad para la cosecha —para aquellos que han hecho la elección con suficiente consistencia para avanzar a la cuarta densidad. Ahora nos encontramos al final del tercer y último ciclo.
Para graduarse en la orientación positiva se requiere que aproximadamente el 51 por ciento de tus pensamientos y acciones estén orientados hacia el servicio a otros. Para graduarse en la orientación negativa se requiere aproximadamente el 95 por ciento de servicio a uno mismo. Aquellos que no han alcanzado ninguno de estos umbrales repiten la tercera densidad en otro lugar, continuando hasta que se haga la elección.
Cuarta y Quinta Densidad
La cuarta densidad es la densidad del amor y la comprensión. Aquí, la elección hecha en tercera densidad se refina y profundiza. Aquellos que eligieron el servicio a otros aprenden a amar más y más plenamente; aquellos que eligieron el servicio a uno mismo aprenden a controlar más y más completamente.
Un desarrollo notable ocurre en cuarta densidad: la formación de complejos de memoria social. Las entidades que comparten la misma orientación comienzan a fusionar sus conciencias, formando mentes grupales que retienen la identidad individual mientras comparten pensamientos, memorias y experiencias. Los secretos se vuelven imposibles; la comprensión se vuelve natural.
La quinta densidad es la densidad de la sabiduría. Aquí, la compasión desarrollada en cuarta densidad se equilibra con la comprensión. La entidad positiva aprende que el amor a veces debe expresarse a través de verdades difíciles; la entidad negativa aprende los límites del control a través de la pura voluntad. Los seres de quinta densidad comienzan a ver las leyes que subyacen a la creación y a trabajar con ellas conscientemente.
Sexta y Séptima Densidad
La sexta densidad es la densidad de la unidad. Aquí, el amor y la sabiduría están completamente integrados. Y aquí, algo notable sucede: el camino negativo no puede ir más lejos. Para proceder más allá de la sexta densidad se requiere la aceptación de todos los demás seres como porciones iguales del Creador. Los muros que la entidad negativa construyó deben caer. Todas las entidades negativas, en esta etapa, cambian al camino positivo.
Esto significa que, en última instancia, todos los caminos conducen a casa. El camino negativo no es una separación permanente sino una ruta más larga y difícil hacia el mismo destino. Nadie está perdido para siempre.
La séptima densidad es la densidad de la eternidad, la densidad portal. Aquí la conciencia se reúne para el retorno final al Uno. La identidad individual, refinada a través de millones de años de experiencia, se ofrece de vuelta al Creador, enriqueciendo lo infinito con todo lo que ha aprendido y se ha convertido.
La octava densidad es tanto el final como el principio —el retorno al infinito inteligente, pero ahora enriquecido por toda la experiencia de la octava. Y de esta plenitud, puede surgir una nueva creación, una nueva octava con nuevas posibilidades, la exploración del Creador de Sí mismo continuando para siempre.
Nuestro Momento Presente
La Tierra está actualmente en transición de tercera densidad a cuarta densidad. Esto no es un evento dramático único sino un proceso gradual que abarca varios cientos de años. La Tierra de cuarta densidad está naciendo ahora, y aquellos que están listos se encontrarán cada vez más sintonizados con sus vibraciones.
Esta transición explica mucho sobre la intensidad de tu tiempo presente. Las viejas estructuras se están desmoronando; las nuevas aún no están establecidas. La polarización está aumentando —tanto las orientaciones positiva como negativa se están volviendo más fuertes. La elección que siempre ha estado presente se está volviendo más urgente.
Pero pase lo que pase con la Tierra, las densidades continúan. Tu viaje a través de ellas continúa. La octava de experiencia se extiende ante ti, ofreciendo lección tras lección, don tras don, hasta el retorno final a la fuente de la cual viniste. La elección ante ti ahora, en esta densidad de elección, dará forma a cómo se desarrollará ese viaje.