Los Dos Caminos
El Eje de la Creación
En el corazón de la experiencia de tercera densidad yace un propósito único y fundamental: realizar la elección. Toda la complejidad de tus vidas, toda la alegría y el sufrimiento —estos sirven a una función esencial. Proporcionan las condiciones dentro de las cuales la conciencia puede elegir su orientación.
Esta elección es el eje sobre el cual gira la creación.
La Naturaleza de la Polaridad
La elección no es entre el bien y el mal, aunque pueda parecer así. Es entre dos relaciones fundamentalmente diferentes con el universo: una que irradia hacia afuera, y una que absorbe hacia adentro.
Piensa en la polaridad como existe en la realidad física —la naturaleza de un imán. Los polos positivo y negativo funcionan según la ley natural. Ninguno puede juzgarse como mejor que el otro. Ambos son necesarios. Ambos son reales.
Otra forma de entenderlo: lo que es positivo es radiante —envía energía hacia afuera, comparte luz con todos. Lo que es negativo es absorbente —atrae energía hacia adentro, acumula poder para sí mismo.
El propósito de la polaridad es desarrollar el potencial para realizar trabajo. Así como una batería requiere ambos polos para generar corriente, la conciencia requiere polarización para generar energía espiritual. Una entidad no polarizada es como una batería sin carga —tiene potencial pero no puede actualizarlo.
El Camino del Servicio a Otros
El camino positivo abraza la realidad como fundamentalmente unificada. Percibe a todos los seres como aspectos del Uno —como otros-yos más que como otros. De esta percepción fluye un deseo natural de servir, compartir, irradiar amor.
La mejor manera de servir a otros es el intento constante de compartir el amor del Creador tal como es conocido por el yo interior. Esto involucra autoconocimiento —no puedes compartir lo que no has encontrado dentro. Involucra abrirte a otros sin vacilación, sin la armadura de la separación.
Este camino no significa ser un felpudo. Significa amar a otros como a ti mismo —lo cual incluye el amor apropiado por uno mismo. Significa respetar el libre albedrío de otros, honrar su derecho a hacer sus propias elecciones, incluso elecciones con las que no estés de acuerdo.
Para graduarse de la tercera densidad en la orientación positiva se requiere que aproximadamente el 51 por ciento de tus intenciones y acciones estén orientadas hacia el servicio a otros. Esto puede parecer modesto —apenas más de la mitad. Sin embargo, considera cuán difícil es, dentro de tu ilusión, genuinamente priorizar a otros sobre uno mismo aunque sea un poco más de la mitad del tiempo.
El Camino del Servicio a Uno Mismo
El camino negativo se construye sobre la negación del amor universal. La entidad que elige el servicio a uno mismo percibe el universo como una jerarquía de poder. Ve a otros seres no como otros-yos sino como recursos a ser usados, controlados o dominados.
Esta percepción no es estúpida ni irracional. Es una filosofía consistente aplicada con gran disciplina. La entidad negativa cree, sinceramente, que sirve al Creador al volverse más poderosa, al reunir más energía para sí misma.
El control es la clave del uso negativo de la experiencia. Donde la entidad positiva acepta, la entidad negativa busca dominar. Cuando surgen dificultades, la entidad negativa pregunta: ¿Cómo puedo usar esto para aumentar mi poder? ¿A quién puedo doblar a mi voluntad?
Para graduarse en la orientación negativa se requiere aproximadamente el 95 por ciento de servicio a uno mismo. Este umbral extremadamente alto refleja la dificultad de mantener separación y control total. Es mucho más difícil ser consistentemente negativo que consistentemente positivo.
Ambos Caminos Son Válidos
Debemos hablar claramente aquí, pues esto a menudo se malinterpreta.
La Ley del Uno no parpadea ni ante la luz ni ante la oscuridad. Ambos caminos son métodos aceptados del Creador conociéndose a sí mismo. Ambos son evolutivamente válidos. Ambos, en última instancia, retornan a la unidad.
Esto no significa que los caminos sean equivalentes en tu experiencia. El camino positivo genera más luz, más alegría. El camino negativo genera más sufrimiento, más aislamiento. Para aquellos que caminan los caminos, la diferencia es profunda.
Pero desde la perspectiva del Creador, que abarca todas las perspectivas, ambos ofrecen experiencias de valor. No condenamos a aquellos en el camino negativo. No odiamos a Orión. Cuando nos oponemos a la influencia negativa, no es desde el odio sino desde nuestra propia naturaleza —naturalmente irradiamos lo que somos.
Si adoptas el camino positivo por miedo u odio a lo negativo, has comprometido tu propia polaridad. La verdadera orientación positiva ama incluso a las entidades negativas mientras elige diferente. Ve al Creador en todas las cosas, incluso mientras declina seguir ciertos caminos.
La Convergencia
En la sexta densidad, los dos caminos se fusionan.
Aquellos que han caminado el camino negativo descubren que el progreso adicional requiere aceptación de otros yos como porciones iguales del Creador. Los muros que construyeron deben desmoronarse. Eventualmente, todas las entidades negativas cambian al camino positivo, pues el viaje a casa no puede completarse en separación.
Esto significa que no importa qué camino se elija, todos eventualmente llegan al mismo destino. El camino negativo es una ruta más larga y difícil —pero es una ruta, no obstante.
El misterio de por qué existe este diseño permanece misterioso. Solo podemos observar que ha producido experiencias de intensidad extraordinaria, elecciones de profundo significado. El velo y la elección han hecho de la tercera densidad lo que es —un crisol de devenir.